Mis entrevistas

¡Hola a todos!

Os hablé sobre la decisión que supone la elección de un estudio para dedicarse a ello. También comenté que algunas personas sordas presentan serios problemas de comprensión lectora y optan por trabajar sin tener estudios, pero la tasa de desempleo es muy alta entre el colectivo de personas con sordera (también por las barreras a nivel educativo) y responde a la discriminación sociolaboral.

Bien, antes de la entrevista, tengo que tomar una gran decisión en cuanto al currículum: ¿incluyo o no la discapacidad auditiva?, ¿la persona que lo va a leer me va a descartar solo por ello, o, por el contrario, le interesará beneficiarse de las ventajas fiscales si las conoce?, ¿si no lo pongo tendré más posibilidades de que me concedan una entrevista?, ¿pongo el porcentaje de discapacidad, pero no el tipo, es decir, auditivo? Son tantas las preguntas que me hago…

Donde van los datos personales en el currículum, tengo que subrayar la necesidad de contactar conmigo por escrito, sea por Whatsapp o por email, poniéndolo en negrita y algo más grande que el resto. Aún así, pongo el número de mis padres, ya que, en todo caso, si me llaman (y llaman bastante), yo no lo podré coger, así quien descuelgue el teléfono, pide que me escriban un mail o un Whatsapp. A veces no lo hacen. A veces me llaman al móvil, entonces, espero a que cuelguen y busco el número por Internet. Si veo que es de alguna empresa, me persono allí mismo en cuanto puedo y les explico mi situación. Otras veces me escriben directamente, lo que es perfecto.

Cuando finalmente tengo fecha para realizar una entrevista, ¡los nervios son máximos! Hay mucha expectativa acerca de si entenderé al entrevistador cuando me hable, si vocalizará bien… parece una tontería, pero la imagen que podamos dar en este momento puede ser muy importante. Yo debo decir que suelo pasar desapercibida por mi forma de hablar y dicción, pero el problema lo tengo para entender al otro. Muchas veces lo entiendo todo de manera sorprendentemente fluida, a veces me pierdo algunas palabras y otras, debido al ruido de fondo o a la manera de hablar del otro, me resulta muy complicado mantener una conversación. ¡Depende de tantas cosas! Depende de lo grave o aguda que tenga la voz (las graves, por ejemplo, suelo entenderlas mejor), de lo rápido o lento que pronuncie las palabras, de si lleva o no bigote (¡jajaja!), de si se mueve demasiado mientras está hablando, etc.

Normalmente, cuando digo que no oigo bien y tengo que leer los labios, no se sorprenden mucho, y a veces ni hacen el amago de vocalizar más; pero antes de concluir la entrevista y al comentar que no hablo por teléfono para saber si es importante, ya empiezan los reparos y problemas. Muchas personas creen que el teléfono es algo sin el cual es imposible trabajar y no tiene por qué ser  así siempre. Actualmente hay muchas maneras de comunicarse con otras personas aparte del teléfono, ya que, más que nunca, tenemos al alcance la mensajería e incluso las videollamadas, por lo que ya no debería representar un obstáculo.

Tenemos que luchar por ello, insistir en que contacten con nosotros por escrito, ser lo más independientes que podamos. Por necesidad. Además, si no lo hacemos nosotros mismos, ¿quién lo hará?

¡Un abrazo a todos!

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2 respuesta a “Mis entrevistas”

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