Refugio, locura

caracol  

Tras horas en silencio, de blanco y negro,
enciendo otra vez, se ha hecho de día
ya se fue el gris, toca la calle,
toca la vista, toca sentir.
 
Las letras no van, un poco de paciencia,
sería lo mismo, no va a llegar antes
me sé el recorrido entero ya de memoria,
suben y bajan, sin pena ni gloria.
 
Caras inexpresivas, pero ojos atentos,
arrugas que se dibujan, sonrisas esbozan,
quizá solo lo parece, no se ve la gente,
no se ven sus labios, no se les ve la boca.
 
Para algunos es refugio, para otros es locura,
sigue siendo tristeza, un ambiente que perdura,
todavía una atadura, pero alza la cabeza
que solo es una máscara y dejará de ser oscura.
 
Ríe lo que puedas, aprovecha los momentos,
aprovecha las transparencias, que afloren tus talentos,
no tienes todo el día, vive el hoy como un mañana,
o llegará Morfeo y todo se quedará en un sueño.  

Flores de lavanda en el camino

Brisas tempraneras, frías hielan el alma,
corazones cálidos siguen de parranda
¿por qué quiénes eran desconocidos
ahondan cual flores frescas de lavanda?

Senderos seguros llevan que además temperan
piedras desmenuzadas ya no duelen nada,
si supieran entonces aquellos caminantes
como siguió la vida teniendo en cuenta el ‘antes‘.

Ganando más valor, más coraje y enseñanza
añoranza de deseos antes mirando al cielo,
ahora no más recelo, se envuelven en la fragancia:
las pieles empiezan la ansiada mudanza.

El universo se alinea, ilumina grandes caminos
espera reencuentros, cual maestro su aprendiz
deseos que animan verdaderamente a seguir.

Y si los desconocidos caminan, siguen sin dudar,
nada torna sus vistas, nada les hace vacilar,
confiando en la lavanda y su embriagar
será entonces que brinde por ellos
y su merecida felicidad.

El pájaro soñador Un poema sobre la esperanza

Entrando y saliendo de aquel lugar
en que todos y todas te miraban
tu parecías del todo ausente,
pensando ¿ésta es mi vida?

Consigues alejarte lo más posible
pero te estaba acompañando…
A veces todo es mentira,
a veces estás soñando.

Y es que la verdadera compañía
es aquella que no vas buscando.
Te encuentra enseguida,
eres un pájaro volando.

Por eso hallando el vuelo
sientes la brisa que te acaricia el alma,
sin tropezar, esta es tu vida
esta es la que estás perdonando.

A veces no todo es mentira,
a veces solo hay que seguir soñando.

.

.

.

.

.

Porque a veces, estando con gente, te cuesta entender. A veces, decides dejar de intentarlo. De repente, alguien se da cuenta y te pone al corriente. Es entonces cuando hallas el vuelo.

A veces, parece que sí lo entiendes, pero la realidad es que no. La costumbre hace que parezca que sí, la realidad es que no.

Por eso, parece que sea mentira que estés allí, pero luego, con suerte, ya no lo es. Y vuelves a vivir, te vuelves a perdonar.

A veces, soñar te salva, a menudo hay que seguir haciéndolo…