Las mascarillas

mascarilla sordos

Siempre intento que la imagen que asocio a la entrada tenga que ver directamente con lo que quiero expresar o reivindicar. Esta vez y teniendo en cuenta el contexto que estamos viviendo, va sobre accesibilidad.

Al comienzo de lo que venía siendo la epidemia, antes de declararse pandemia, ya se veían personas de otros países (todos sabemos cual fue el primero) con mascarillas por las calles. Para entonces el hecho de imaginar que aquí pasaría lo mismo, quedaba muy lejos.

Hoy en día, en plena pandemia mundial cualquier tipo de protección parece poca, y si no veáse como van de protegidos (o deberían) el personal sanitario ante la exposición del coronavirus Covid-19 que tan en vilo nos tiene a todos y además confinados en nuestras casas.

El confinamiento al que nos obliga el estado de alarma debido a la emergencia sanitaria de nuestro país (al igual que muchos otros), lleva intrínseco un aislamiento -en las personas sordas especialmente- añadido como es la falta de accesibilidad a la hora de poder comunicarnos cuando salimos de nuestras casas con las personas que llevan mascarilla.

Hace dos días me pasó: tuve que salir de casa para ir a la farmacia y el farmacéutico, que ya me va conociendo aunque tenga que recordarle cada vez que me vocalice porque tengo que leerle los labios, llevaba la mascarilla puesta. Después de saludar y enseñarle mi receta médica para que me la dispensara, le dije que necesitaba leerle los labios ya que soy sorda. Asintió, pero siguió hablando. Como me era imposible entenderle, le volví a repetir que si no le veía la boca no le podía entender porque tenía que leerle los labios. Noté que se ponía algo nervioso y se apartó la mascarilla para hablarme. Luego se la volvió a poner. Me volvió a hablar, sin quitársela y le repetí lo mismo. Volvió a quitársela. Mientras tanto, yo pensaba que por que no se la dejaba apartada si ya estaba a más de metro y medio de distancia, siguiendo los protocolos de prevención y que además recordaban en el mostrador. Cada vez que se quitaba la mascarilla, sus dedos quedaban a un centímetro de la boca, por lo que el vapor de agua al hablar quedaba en sus dedos y después (aún llevando guantes) tocaba mi receta, mis pastillas. Y así todo el rato. No le dije nada porque ya veía que la situación le superaba un poco pero me parecía un poco absurdo. Al final conseguimos entendernos pero me fui reflexionando que los que trabajan de cara al público deberían de contemplar la posibilidad de hacerse con mascarillas que lleven un plástico a la altura de la boca para ser accesibles a personas con discapacidad auditiva. Porque se supone que la accesibilidad es un derecho y está recogido en las leyes.

Esta situación se agrava bastante si una persona sorda contrae el virus y necesita ir al hospital para tratarse. ¿Os podéis imaginar el estrés ya no solo por la propia situación sino acrecentada ésta por el hecho de no entender al personal sanitario de turno? Las preguntas que te hacen, las indicaciones… no quiero ni imaginármelo. Supongo que habría que recurrir al papel escrito… o a una transcripción del audio con alguna aplicación móvil.

Igualmente los policías si te paran para preguntarte… En fin, es más estresante para nosotr@s. Está claro que es una situación nueva para todos pero para algunas personas conlleva sumar dificultades.

Además, ahora parece que podría ser obligatorio llevar mascarillas para todo aquel que salga a la calle. A las personas sordas nos parece muy bien como medida preventiva para no contagiar a más personas pero no podemos evitar, a su vez, sentirnos excluidos. Solo me queda decir que pase todo esto rápido y podamos volver lo más pronto posible a la normalidad, que esta situación no es cómoda para ninguno.

Quiero recordar y reivindicar que la accesibilidad es un derecho y una obligación, que necesitamos informar más si es necesario, conscienciar más si cabe. Las mascarillas o dispositivos de protección pensadas para atender personas sordas existen y por ello hay que darles uso cuando sea necesario y siempre que sea posible. Su finalidad es ser accesibles, repito. Me entristece pensar que en pleno siglo XXI tengamos que vivir este tipo de situaciones y no se acuerden de nosotros como colectivo especialmente vulnerable en situaciones de emergencia. Que tenga que ser un factor de suerte, de buena disposición o voluntad del profesional en el sentido de que quiera o no quitarse la máscara no es justo.

Supongo que nos queda un camino demasiado largo por recorrer. Pero ahí queda dicho.

Muchas gracias por vuestra comprensión y mucha salud a tod@s.

9 respuestas a «Las mascarillas»

  1. Hola Andrea,
    me encanta tu bloc, eres un ejemplo a seguir, yo diré que lo paso myu mal con las mascarillas y pienso cuando encuentre un trabajo, eso espero tendré que llevarla, y me pongo mala de pensar que no sea para largo tiempo, que no sea para siempre, por dios!!
    He visto unas mascarillas que son un una hoja de plástico tamaño hoja, trasparente.. No se si sería útil.
    Un abrazo.

    1. Hola Belén, ¡me alegro mucho de verte por aquí! Realmente es una preocupación que tenemos los que no oímos bien… por eso es tan necesario e importante que dispongamos de las mascarillas accesibles, estas que tienen el espacio de la boca transparente. Surgía entonces el dilema de si van a ir bien si se empañan… de ahí el título del poema: «Palabras empañadas, enjauladas», pero hay un truco para que no se empañe… Así que a ver si empiezan a homologarse y las personas que trabajen con nosotr@s se las pueden poner para que les podamos entender. Sencillo, pero imprescindible para romper esta barrera… Sobretodo pensando a largo plazo. Yo creo esta sería la solución más viable.
      Lo de la hoja que me comentas, que parece un dossier de estos de toda la vida, no sé si sería adecuado, ya que las partículas pueden quedar en suspensión en el aire y «colarse» por nuestros orificios de la cara al no estar aislados como sería con la mascarilla. Pero es solo mi opinión…

      ¡Otro abrazo para ti!

  2. Si ya cuesta una barbaridad encontrar mascarillas normales a un precio decente, imaginad las que tienen ventanita transparente, que yo al menos nunca en mi vida he visto una xD

  3. Toda la razón.

    Yo soy hipoacúsica, también soy sanitaria, y soy TCAE, entonces imagínate.
    Para mí esta cuarentena se me esta haciendo cuesta arriba, y mas arriba que la mayoría de las personas (habrá otras en mi misma situación o peor), pero yo comparto mi experiencia. Vivo sola, y no tengo a nadie en la misma ciudad que yo. Soy TCAE y tengo que vivir cada día en mi trabajo sin comprender, frustrada por no poder dar el 100% porque me falta la información; los tiempos de pausa que los compañeros se comunican pues yo estar excluida porque no los entiendo; los familiares de los pacientes intentando decirme algo y tener que contestar «lo siento pero soy sorda y con la mascarilla no comprendo, voy a avisar a otra persona para que se lo traslades»; los pacientes que a veces necesitan con quien hablar, no puede ser mutuo porque no los entiendes. Se me hace duro ir a trabajar cada día porque solo puedo pensar en mi incomunicación. Me siento impotente.

    Luego que con el COVID todo contacto se hace telefónicamente, y nosotros? si es verdad que hay sitios con videointerpretación, pero yo no se LSE (cosas muy básicas simplemente), me refiero que no tenemos porque saber LSE, que existen los subtítulos, que existen los chats, estoy pendiente de unos resultados de unas pruebas médicas pero tienes que pedir cita médica y tienen que ser telefónicamente?. Me llama el otorrino para cancelar una cita, un otorrino es especialista del oído aparte de otras cosas pero lo que quiero decir, es que tendrá un gran número de pacientes con pérdidas auditivas, dificultades auditivas, etc. y aún así contactan telefónicamente? Porque yo lo siento, NO voy a depender de otra persona, de la familia, de la pareja, simplemente que quiero la ACCESIBILIDAD.

    Gracias por vuestra comprension

    1. Tienes toda la razón… esto de llamar siempre es una costumbre que creo que debería solventarse con el mail, es tan fácil hoy en día… Lo que tu dices, eso de depender de alguien en plena era tecnológica no tiene mucho sentido. En las instituciones debería ser urgente adaptar esto y normalizarlo, más tratándose aún de personas con pérdida auditiva y siendo la solución tan sencilla. Deberíamos poner quejas y ponerlo en conocimiento.

      En cuanto a lo de las mascarillas… ¿qué decirte…? Imagino que ya habrás reclamado las mascarillas accesibles.. ¿cuál ha sido su respuesta?
      Siento mucho que estés viviendo todo esto, precisamente el objetivo del blog es visibilizar este tipo de situaciones por lo injustas que son y… también intolerables en la era que estamos viviendo. Toca ir cambiando los modos y hacer cumplir las leyes…
      Te mando todo mi apoyo y que entre todos hagamos fuerza para presionar y poner en conocimiento nuestra situación para que vaya mejorando.
      ¡Un abrazo grande!! Y más ánimos, especialmente para ti, que encima estás a primera fila. Gracias.

  4. Toda la razón tu publicación.
    Yo soy sanitaria, soy TCAE, imagínate para mi comunicarme incluso con mis compañeros ya que en el hospital todo el mundo tenemos que tener la mascarilla puesta por precaución. Ya bastante mal lo pasamos porque estamos más excluidos como para pensar que en el trabajo igual, el intentar comprender, es complicado y realmente tengo dias malos porque es superior a mi.
    Incluso ahora como casi nada hay presencialmente y tiene que ser telefonicamente, y nosotros?
    Un abrazo

    1. No es nada accesible la forma en que lo tienen todo montado… Se puede entender en un pasado por las limitaciones tecnológicas, pero… ¿hoy en día? Quejémonos, demos a conocer más nuestra situación, y propongamos soluciones… Si no lo hacemos nosotros… Es un camino largo y tedioso pero tenemos que recorrerlo. No nos queda otra. Fuerza y como te decía, muuuuchos ánimos, tu puedes y es normal que tengas malos días, no es nada fácil…

  5. Hola Andrea!!!

    Súper genial tu blog 🙂 Te felicito!

    La verdad es que es muy frustrante lo que estamos viviendo con las mascarillas tapadas. Lo he vivido en los supermercados y las farmacias… no entendía nada, en fin.
    Justo estaba pensado en comprar las mascarillas normales pero no me atrevería porque sé que las personas sordas perdían la oportunidad de comunicarse al no poder leer los labios. Además, las personas sordas utilizan como apoyo los gestos labiales y emulando palabras para poder comunicarse con otras personas sordas a través de la lengua de signos. Para esto se necesita URGENTE una mascarilla transparente para poder leer los labios y las expresiones faciales, utilizando una lectura labiofacial, es decir, una persona sorda comprende lo que se le habla observando los movimientos de los labios de su interlocutor e interpretando los fonemas que éste produce. Es primordial para la accesibilidad de las personas sordas.

    En USA, ya tienen las mascarillas transparentes hechas y confeccionadas y se los dan GRATIS a las personas sordas y otras personas que trabajan en sectores de la salud, alimentaria, farmacia, policías, etc., porque les NECESITAN!!!!
    En cambio, España, que aún le falta mucho que hacer….ya lo sabes.

    Un abrazo!

    1. Hola Miriam querida, pues que buena iniciativa la de USA, la verdad es que debería ser así en todos los países, es algo tan obvio y necesario… para eso pagamos todos impuestos, ¿no? No vale excluirnos… Es una lástima esta dependencia… Por eso hay que darlo a conocer para que la gente sea consciente de ello y nos faciliten esta accesibilidad.
      Un besazo y ¡muchas gracias por tu contribución! ¡Besote!

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