La condescendencia asociada a las discapacidades, cualesquiera que sean.

¡Hola a todos!

Hace tiempo que quiero hablar de la condescendencia con la que se trata a menudo a las personas que tienen o tenemos algún tipo de discapacidad. Esta palabra puede ser desconocida para algunos, por eso intentaré primero explicar un poco qué es. Condescendencia es cuando alguien te trata de una manera en la que parece que eres «tonto» o que «no comprendes» lo que te dicen. ¿No os suena?, ¿no os da rabia?: te empiezan a hablar súper lento porque creen que así se entenderá mejor lo que dicen, cuando la verdad es que así, yo por lo menos, me pierdo aún con más facilidad.  Ir con alguien que también se esté dando cuenta, y cruzando miradas que… ¡es tan divertido! ¡Jaja!

Estar leyendo los labios de una persona que cree que moviendo más los labios la entenderás mejor (en lugar de vocalizar lo justo, y no en exceso), exagerando cada sílaba, expresando todo lentamente es un ejercicio de paciencia. Por suerte ya no me pasa, pero sí que recuerdo que antes muchas personas lo hacían. O que me dejaban de contar algo porque creían que «yo» no lo entendería. Es curioso como reaccionan algunas personas al respecto, ¿verdad? Es decir, al decir que eres una persona sorda, o bien actúan como si nada hubieras dicho (que tampoco es, ya que sí necesitamos que nos tengan en cuenta en la forma de hablar), o bien hacen eso, hablarte como si fueras «tonto» (sin ánimo de ofender a nadie, por favor). Como si -inconscientemente muchas veces, ojo-, te subestimaran. Pero es desagradable, es como si creyeran que somos niños… y quizá lo son ellos, por falta de madurez y comprensión. Creen que lo saben todo de ti, te etiquetan de alguna manera. No me atrevería a decir que es un tipo de desprecio, pero casi casi. Por supuesto, la empatía brilla por su ausencia.

Ahora ya no tengo tanto aguante (más bien me aburren), y digo que hablen normal, pero vocalizando. ¡Es que cada persona es un mundo, quizás otra persona sí que lo agradece! Yo hablo por mi… pero sé de otras personas sordas que opinan como yo, y por eso lo escribo.

A nadie le gusta que le traten con condescendencia, y justamente al tener una discapacidad, menos. La propia persona ya sabe que es especial -por algún motivo- (¡y como todos!), no inferior, y ello no significa que haya que exagerar en su interacción ni tener lástima. Esta persona, lo más probable es que lleve una mochila consigo llena de lucha, una lucha tanto consigo misma como con los demás, para hacerse valer, y lo último que necesita es que le hagan de menos, que crean que se va a romper si les tratan como a los demás; cuando es justamente lo que queremos, simplemente teniendo en cuenta nuestras necesidades concretas. Nada más.

De todas formas, cuando pasa, lo mejor es no tomarlo como algo personal, sino más bien como desconocimiento de esta persona, y podemos señalar el comentario que nos ha parecido condescendiente. Una vez más, luchar por esta igualdad y no permitir que nos pisen ni que hablen por nosotros.

A estas personas que se creen más importantes que los demás… les invito a hacerse una cura de humildad. Si creen que somos tontos, allá ellos…

“El que parece sabio entre los tontos, parece tonto entre los sabios”, dijo Quintiliano, experto en retórica. Según esto, interpreto que, quien trate a otro de modo condescendiente creyéndose más y mejor, probablemente lo justificará, pero en realidad, y a mi parecer, dan lástima… ellos, no nosotros.

¿O no?

¡Saludos a todos!

4 respuesta a “La condescendencia asociada a las discapacidades, cualesquiera que sean.

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