Los amigos sordos

¡Hola a todos!

En esta entrada voy a hablar de la amistad.

Cada vez tengo más amigos sordos. Me he dado cuenta de que muchas cosas me pasan por el mero hecho de ser sorda y he descubierto que me entiendo mejor con ellos. Con ellos me siento más comprendida, básicamente. Supongo que es natural. Si bien es cierto que también me tienen que ayudar cuando hablan en lengua de signos porque todavía estoy aprendiendo, me siento una más y de eso se trata…

Toda mi vida he estado conviviendo con personas oyentes, tanto en la escuela, en trabajos, amistades, familia… y llega un punto en que no sabes qué pasa, pero hay algo que está mal, algo que falla. Y es el hecho de ser la única sorda.

Es verdad que he estado bien integrada y me he sentido muy a gusto con los amigos de siempre, es lo que tiene crecer con ellos y compartir muchísimos momentos de todo tipo, sobretodo cuando vives en un pueblo. Pero llega un momento en que ya no los ves tanto, por la razón que sea, que el no oír bien se hace más evidente, más aún cuando son muchos de golpe. No te enteras de lo que hablan. Y necesitas algo más. Necesitaba algo más y no lo sabía.

La cuestión es que cuando una amiga me llevó a conocer a más amigos y colegas sordos, se me abrió todo un mundo. Fue una pasada, tanta gente, algunos con audífonos, otros sin, alguno que otro con implante coclear, pero todos sordos. Como yo. Todos, en mayor o menor medida, leíamos los labios. Fue y me lo pasé realmente genial y ese día hice nuevas amistades que aún conservo y espero que sea así por muchos años más.

Aunque todos ellos hablaban en lengua de signos (¡y nivel experto!), mi amiga me ayudó (ella me llevaba ventaja) y creció mi interés por aprender más. Anteriormente había hecho un curso de lengua de signos básico, precisamente con mi amiga, pero cuando no practicas, como en todos los idiomas nuevos, se te va olvidando. Así que necesito practicar siempre que puedo.

Las personas sordas que conozco de mi entorno no suelen hablar lengua de signos porque son oralistas, como yo, es decir, criadas junto con los oyentes, no en una cultura sorda, entonces nunca he tenido demasiado contacto con la comunidad sorda signante. Craso error, porque hubiera sido más feliz. Sí, porque cuando una se siente una más, no se siente de menos a pesar de ser el entorno oyente y tú no.

Cuando conoces personas que viven las mismas (o muy parecidas) situaciones que tu, a todos los niveles -habidos y por haber-, estás más a gusto contigo misma, porque ya no te sientes tan «bicho raro» o que «solo te pasa a ti», y sé de primera mano que este tipo de pensamientos son comunes en personas sordas, desgraciadamente.

Así que estoy feliz de haber conocido a personas sordas como yo, a tener nuevas amigas y amigos y hacer planes con ellos; ciertamente quien tiene un amigo tiene un tesoro. Y la palabra «amigo» es grande.

¡Brindo por vosotr@s, amig@s! ¡Abrazote, Sara!!

¡Saludos a todos!

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8 respuestas a «Los amigos sordos»

  1. Hola Sara me ha gusta do mucho tu comentari soy madre oyente de un hijo sordo profundo de 32 años que que vivimos en un pueblo pequeño donde es el unico sordo y que recibio educación oralista hasta los 14 años que fue a un instituto donde tambien se educa en lengua de signos. Como podria contactar contigo ? Me llamo Carmen Calaf

    1. Hola Carmen, perdona, yo soy Andrea, la autora. Sara es mi amiga a quien le dedico parte de la entrada.
      Para contactar conmigo puedes hacerlo a través del formulario de contacto. Espero tu mensaje! Gracias.

  2. és important trobarse a gust amb els amics i amb les persones amb qui et relaciones.. Hast de trobar el teu grup i de vegades no és fàcil. Pels oïents sovint també costa….

Anímate y déjame algún comentario. ¡Gracias!

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